Especialistas involucrados en diccionarios técnicos. El caso de Lorenzo López Trigal.

429846_1Lorenzo López es catedrático emérito de Geografía Humana de la Universidad de León y fue hasta 2012 docente responsable de Geografía urbana y Geografía política. Licenciado por la Universidad Complutense de Madrid en Ciencias Políticas y  en Geografía e Historia y Doctor en Geografía.

Autor, coautor, coordinador o editor de una veintena de libros, entre ellos, en un perfil urbano: La red urbana de León, 1979, Guía urbana de León, 1986, La ciudad de León y su alfoz, 1987; Ciudad y entorno de León, 1996; El planeamiento urbano y estratégico, 1997; Los Ensanches en el urbanismo español. El caso de León, 1999; Ciudades y villas camineras jacobeas, 2000; Las  ciudades leonesas. Una visión crítica desde la geografía, 2002 y el Diccionario de términos sobre la ciudad y lo urbano, 2010. Además, como él mismo indica, desde que acabara este diccionario, ha escrito un Diccionario de Geografía política y Geopolítica que está pendiente de publicación en 2013  e inicia ahora la dirección de un tercero, el Diccionario de Geografía aplicada y profesional,  abierto a la colaboración de geógrafos españoles, portugueses  e iberoamericanos. Mantiene líneas de investigación de Geografía Urbana (terminología, dinámica de ciudades, sistemas urbanos), Ordenación del Territorio y Planeamiento (países ibéricos, terminología), Geodemografía (migración, despoblación) y Geografía Política (organización territorial, fronteras, terminología).

Lorenzo, ¿cómo surgió su participación en el proyecto de elaboración del Diccionario de términos sobre la ciudad y lo urbano? ¿Era su primer trabajo de incursión en el ámbito lingüístico?

En un principio, surge todo a partir de la consulta detenida de diccionarios geográficos temáticos y esto me fue interesando, cada vez más, por la revisión de términos y expresiones, lo cual fructificó en la redacción de algunos glosarios en manuales, así como en el tratamiento de la terminología en la docencia universitaria de la que era responsable. En particular, el arranque de este Diccionario vino a la par de una estancia en la Universidad Nacional Autónoma de México en 2005  y a continuación fue un discurrir continuo de toma de notas, al principio, de un modo desordenado.

En el ámbito lingüístico he tenido antes una doble experiencia en relación a mi investigación sobre las migraciones extranjeras, primero como director de la evaluación del ‘Programa Hispano-Luso de Acción educativa y cultural’ en 1991-92 y años después como participante en el proyecto sobre el ‘Multilingüismo en España’, dirigido por la filóloga de la Pompeu Fabra, María Teresa Turell, siendo mi aportación las comunidades de habla portuguesa, y editado como libro en inglés y castellano.

¿Cuántas personas estuvieron involucradas en su concepción y cuál era la labor de cada una?

He sido único autor del Diccionario, si bien contó con la participación excepcional y puntual de algunos colegas en la redacción de alguna entrada y sobre todo en la traducción terminológica al inglés, francés, alemán, portugués e italiano de los términos enunciados en cada entrada, por parte de colegas universitarios y de traductores profesionales.

¿Durante cuánto tiempo se prolongó el proyecto y qué fases se distinguieron en él?

El proyecto de redacción y edición del Diccionario se prolongó durante cinco años y pasó por una fase inicial, de tanteo y notas previas; una fase central, de consolidación del proyecto con método ajustado al efecto y labor de consultas en bibliotecas, entre ellas la del Congreso en Washington y la Nacional de España y de varias universidades y Colegios de Arquitectos, y en especial la labor de redacción de entradas; y una fase final, de revisión externa del texto por dos colegas expertos (Horacio Capel, de Barcelona, y Jorge Gaspar, de Lisboa) y remate del proyecto junto al editor Antonio Roche de Biblioteca Nueva.

¿Con qué tipo de dificultades se encuentran los profesionales que no pertenecen al ámbito lingüístico en la ejecución de un proyecto de esta índole?

En la redacción de un diccionario temático surgen múltiples dificultades pero algunas han sido específicas en mi caso, por ejemplo, a la hora de traducir algunas obras de consulta (en mi caso del alemán que desconozco), como también en traducir los términos de cada entrada a los distintos idiomas, especialmente en las variantes del inglés (americano).

¿Cuáles fueron los principales retos a los que se enfrentó durante el trabajo?

El reto fue la puesta a punto de un diccionario temático de geografía urbana en el ámbito académico español, por la labor novedosa que suponía redactar un diccionario sin apenas precedentes y sobre todo la decisión de hacerlo como único autor, lo que fue sin duda lo más arduo. En cambio, la labor editorial vino facilitada en este caso por la aportación al proyecto por parte de la Consejería de Fomento de la Junta de Castilla y León.

¿Es habitual encadenar la participación en la elaboración de un diccionario con la participación en el siguiente o suelen constituir experiencias aisladas? En su caso en particular ha trabajado en varios diccionarios, ¿existe alguna relación entre los distintos proyectos?

En mi caso fue un proceso encadenado el que me llevó, casi sin darme cuenta, en la etapa final del primer diccionario, a iniciar un segundo, correspondiente también con la materia docente que impartía, ‘Diccionario de Geografía política y Geopolítica’, de modo que la “sintonía” estaba en marcha y fue finalizado solo dos años después del primer diccionario. La interrelación ha sido evidente entre ambos, incluso con la repetición de algunos términos como entrada, y se confirma también con el tercer diccionario que comienza ahora.

¿Cuál es el aprendizaje que guarda de esas experiencias?

Desde luego el aprendizaje ha sido extraordinario y ajustado a la altura de la culminación de la carrera académica, al facilitarme la tarea docente y también investigadora.

Si algún lector estuviera interesado en participar en un proyecto de esas características, ¿qué pasos debería seguir y qué recomendaciones le daría?

Entre otros, tener en cuenta la especificidad de este tipo de proyectos, a diferencia de los manuales universitarios o de las obras de investigación, con métodos de trabajo muy diferentes en cuanto a la redacción del texto, así como la necesidad de contar con la revisión externa, especialmente en el caso de un solo autor, para tener una mayor garantía de los resultados.

Eso es todo Lorenzo, no puedo despedirme sin darle las gracias un millón de veces por sus respuestas pero sobre todo por su cercanía y disponibilidad🙂. Estoy segura de que esta entrevista interesará a muchos de nosotros en ambos colectivos y algunos aprenderemos bastante😉.

Un muy cordial saludo,

Amaia GÓMEZ GOIKOETXEA

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3 responses to “Especialistas involucrados en diccionarios técnicos. El caso de Lorenzo López Trigal.”

  1. Laura Peral says :

    ¡Excelente entrevista, Amaia, y excelente la labor del profesor López Trigal! Con experiencias así comprobamos que técnicos y lingüístas pueden (y deben) colaborar en proyectos realmente interesantes. Un saludo,
    Laura

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