¿Qué cobra un traductor especializado español realmente?

Por Amaia Gómez.

Un poco al hilo de una entrada bastante reciente, la del 15 de abril de este año sobre el estado actual de la traducción técnica (http://wp.me/p1CP3Z-8e) y otra que escribí hace ya algún tiempo, la del 21 de junio de 2012 a propósito de las tarifas (http://wp.me/p1CP3Z-1U ), y porque este tema siempre está de actualidad: recordemos una de las intervenciones de la primera convocatoria de un exitoso evento de emprendeduría en traducción que tuvo lugar en la capital del estado el pasado mes de mayo (http://t.co/AkjnewZ9Ty), o el reciente recordatorio de la junta de una asociación de traductores a los miembros de su lista de distribución sobre la Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia (http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2007-12946), por la cual no se permite hablar de tarifas ni siquiera en una lista de distribución ya que el Tribunal de Defensa de la Competencia podría considerarlo una infracción de dicha ley y podría sancionar a todos los suscriptores… dejadme que os cuente algo a nivel personal y, evidentemente, sin intención de establecer ningún parámetro, tan sólo para daros unos datos objetivos sobre varios episodios que me ha sucedido casualmente en menos de una semana y que, creo, ilustran bastante bien la situación real a la que nos enfrentamos desde muchos frentes, mal que le pese a mi siempre presente optimismo (como quedaba reflejado en la primera de las dos entradas que he mencionado anteriormente).

El pasado jueves 23 de mayo me contactó un viejo conocido para solicitarme una traducción técnica de cierta urgencia. Lo hacía como interlocutor de una institución pública de educación superior. Le envié un presupuesto (a mi entender modesto pero digno) y en él le concreté que incluía un plazo de cobro a 30 días pues dicha institución tiene una política de pagos a 90 días pese a la actual ley de Morosidad que establece que dichos plazos deben ser menores (http://www.axesor.es/BLOG/post/2013/02/05/Ley-de-Morosidad-nuevos-plazos-de-pago-para-2013.aspx). Lo había hecho porque ya sabemos cómo están las arcas públicas en la actualidad y llevo muchos meses con problemas en los plazos de cobro en casos como este. ¡¡¡Alarma!!! Me contestó que, desgraciadamente, dada la coyuntura actual se estaba aplicando una “política” de pagos a 100 días. Tal y como le informé a él, tuve que declinar el encargo porque he tenido la mala suerte de experimentar en carne propia que ni siquiera cumplan sus propias políticas y he tardado en cobrar algunas facturas más del doble del tiempo que este interlocutor me daba como tope. Él, intentando suavizar la situación, me ofreció aumentar mi precio por palabra para cubrir este contratiempo pero una lleva en la mochila la carga de muchos compañeros, en este caso técnicos, que se han pillado los dedos confiando en que la administración paga, tarde, pero siempre paga porque en los tiempos que corren ya no se puede confiar ni en Murphy, así que una servidora cada vez es más conservadora: menos riesgo, menos problemas.

La siguiente anécdota llegó un día después. El viernes 24 de mayo una agencia de traducción española se puso en contacto conmigo, por recomendación de otra traductora técnica de mi círculo, para que entre ambas nos encargáramos de una traducción técnica urgente que implicaba trabajar durante todo el fin de semana. Les envié mi tarifa (inferior a la que había propuesto a la institución pública de educación superior por tratarse de una agencia de traducción), y hasta mi CV, copia del DNI y acuerdo de confidencialidad firmado, tal era su grado de interés por mis servicios… para que a la vuelta de correo me contestaran que finalmente no nos asignaban el trabajo porque ellas sólo podían permitirse una tarifa de 0,05€/palabra. ¡Señores, no perdamos de vista que estamos hablando de traducción ESPECIALIZADA URGENTE EN DÍAS NO LABORABLES!

Y ya para terminar, os cuento el episodio del siguiente lunes, 27 de mayo. No penséis que en el extranjero está siempre la solución (probablemente algunos extranjeros piensan que en España nos morimos de hambre y nos agarraremos a un clavo ardiendo). Ese día otra agencia de traducción (aunque tiendo a pensar que realmente se trataba de un autónomo que subcontrata servicios de colegas, como hacemos muchos), en este caso anglosajona, se puso en contacto conmigo para que me encargara de una corrección técnica urgente. Nuevamente les pasé mis tarifas. Y una vez más mi interlocutor me respondió que no podían cerrar el trato conmigo porque no podían ofrecer más de 0,02€/palabra.

Así que ahí lo tenéis, hay trabajo para los traductores, de eso no me cabe la menor duda, pero que nos estamos volviendo todos aves de rapiña tampoco me caben muchas.

En nuestra casa lo estamos pasando mal económicamente. Como muchas otras familias llevamos muchos años (desde 2008) arrastrando una situación laboral y económica cada vez más deteriorada porque la situación general cada vez es menos halagüeña, al contrario de lo que debería ser, pero hasta que no nos muramos literalmente de hambre, como parecen pensar ya algunos extranjeros de los españolitos, yo seguiré intentando mantener mi dignidad como profesional y como persona y lucharé por unos honorarios justos, de la misma manera que me esfuerzo por ofrecer unos servicios si no óptimos, porque todos nos equivocamos a veces, sí con ese objetivo siempre en mente, intentando aprender de mis errores cada vez que se presentan. Yo os animo a que luchemos por los valores, sólo de esa manera podremos sacar adelante esta sociedad enferma que nos está engullendo.

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iniciativa en pro del acercamiento entre técnicos y traductores especializados y en busca de la calidad técnica y lingüística óptimas de la documentación que generan. Si quieres colaborar, puntual o habitualmente, ponte en contacto con nosotros en proTECTproject@ymail.com

18 responses to “¿Qué cobra un traductor especializado español realmente?”

  1. isabel says :

    Gracias por seguir hablando del tema, Amaia, con dignidad y calma. Últimamente hablar de tarifas dignas ya no sólo implica posibles multas, sino acusaciones de hipocresía y desconocimiento de la situación de los demás por parte de colegas que, si así lo pensaban antes, nunca lo habían expresado. En fin, esperemos que todos sepamos conservar el espíritu profesional no agresivo que hasta ahora nos ha guiado.

    • proTECT project says :

      La situación no es sencilla, Isabel, y por eso cada vez nos encontramos con más personas crispadas en nuestro entorno, pero soy de las que opina que la agresividad (entendida en su sentido más amplio) no lleva a nada fructífero o constructivo y como la forma más efectiva de enseñar es practicando con el ejemplo, procuro hacerlo. Sé que ya voy a comenzar a sonar a disco rayado pero creo que el quid de la cuestión reside en mostrarnos empáticos con la situación del prójimo sin perder de vista que es lo más adecuado no sólo para nosotros mismos sino para el colectivo. En toda norma existen las excepciones, lo que no debemos perder de vista es el espíritu con el que se redactó ese objetivo🙂.

      Un abrazo,
      amaia

  2. aidagda says :

    Valiente entrada y te entiendo muy bien en todos los aspectos. No solo pasa en la traducción, en la interpretación nos encontramos con lo mismo. Se pide calidad, disponibilidad, flexibilidad pero se ofrecen tarifas muy por debajo de lo que se presupuestaba hace 3-4 años.
    Da rabia decir que no al trabajo pero entiendo la necesidad de defender un mercado no solo por el tema económico. Hace unos meses a una compañera le propusieron un proyecto y en el correo decían que tenían otros posibles intérpretes pero se lo daban a ella si ofrecía un 2×1 (2 intérpretes y solo 1 cobraba).

    • amaia gómez goikoetxea says :

      Aída, me dejas de una pieza ¿2×1? Sinceramente, pensaba que el trabajo de los intérpretes estaba mejor valorado que el de los traductores. Hace tiempo que no me dedico a esa especialidad pero quien me conoce bien sabe que me apasiona sobremanera y que conozco de primera mano las dificultades que entraña. ¿Sabes en qué pienso según te escribo? En los servicios sociales a los que están obligados todos los habitantes de Botswana, la Suiza africana. Al finalizar la secundaria se les envía a vivir durante un año en un entorno socio-económico distinto al de su nacimiento (es lo más parecido a nuestra “mili”) para que conozcan las realidades de su país y se comprometan con su progreso (al menos así era allá por 1997 cuando me habló de ello un compañero de la universidad de esa nacionalidad). Siempre he pensado que era una idea maravillosa, quizá ese intercambio también podría hacerse entre profesiones, para que aprendamos a valorar el trabajo del prójimo (y esto me lleva a otro ejemplo, el programa de TV “El Jefe” ;-)) Pero ya sé que son utopías y que es posible que ni por esas aprendiéramos, porque dentro de cada colectivo siempre existen quienes no valoran bien a sus semejantes😦.

      Pues eso, a seguir haciendo cada uno lo que buenamente podamos, ejercer nuestra profesión con la cabeza bien alta y dormir como bebés🙂

      Un abrazo,
      amaia

  3. architrad says :

    Amaia: hace tiempo que ya no me indigno por esas anécdotas. Simplemente son gajes del oficio y reflejo de cómo están las cosas.

    Estoy totalmente de acuerdo con Teresa: debemos mantenernos totalmente firmes en nuestra posición. Como en el caso del cliente de Teresa, el cliente también se puede ir dando cuenta. Hace un par de días me sucedió algo parecido: un cliente se dio cuenta de que una agencia, más barata, le estaba entregando las traducciones con fallos.

    Porque con tarifas de 0,03 € no hay tiempo ni para investigar ni para corregir. y ¿qué calidad se puede entregar entonces? El mercado de la traducción se está dividiendo en dos sectores, la traducción «para saber de qué va» y la Traducción. Yo elijo la segunda, me esfuerzo y preparo por dar el mejor servicio, y cobro en consecuencia.

    Pocas veces trabajo para el mercado español. Sabes muy bien cómo están aquí las cosas. ¿Cómo no entender al compañero arquitecto que prefiere tirar de la traducción que le hace cualquier becario del estudio que ha estado de Erasmus en Inglaterra? Las cosas están muy mal en el sector en el que nos movemos, Amaia. Así que nos toca, a nosotros también, emigrar, trabajar fuera, donde las tarifas son más altas y, quiero creer, se valora más la traducción. Porque aunque pueda haber casos como el que relata Anabel, las agencias europeas pagan mejor, y si tenemos la suerte de trabajar con clientes directos, puede suponer el doble de lo que nos ofrecen aquí.

    Por cierto, la agencia que pretendía contratarnos no me dijo a mí que no podían ir más allá de 0,05 €, sino que iba a consultar con los clientes mi tarifa mínima de 0,07 €. Seguramente 0,05 € es lo que pensaba pagar.

    Así que abogo por mantenernos firmes, dejar clara la diferencia con las traducciones mediocres, y apostar por la excelencia, trabajando para ello, estudiando y esforzándonos por entregar traducciones de calidad, con un dominio del léxico especializado del mismo nivel que un técnico español, y el dominio de la lengua de un lingüista, bien seamos técnicos o lingüistas de formación.

    • amaia gómez goikoetxea says :

      Mercedes, yo tampoco me indigno, tan solo quería contar cómo creo que están las cosas haciendo referencia a experiencias personales, porque son las únicas de las que conozco su veracidad al 100%.

      En la entrada no he dado ningún nombre concreto con toda la intención porque lo que me interesaba era hablar “del pecado” no “del pecador” (chicos, no puedo evitarlo, tengo la cultura judeocristiana grabada a fuego😉 pero ya que hablas de ello, si hablé de una tarifa de 0,05€/palabra es porque me la nombraron explícitamente, sino no lo hubiera hecho (aprovecho para aclararlo🙂

      Suscribo letra a letra tu último párrafo, Mercedes, pero como he dicho a otros compañeros, no sé qué circunstancias viviré mañana así que continuaré en esa lucha mientras pueda, pero cuando no sea así creo que nadie debería juzgarme por incoherencia (como no juzgo a quienes hoy por hoy no pueden permitirse entrar en esta guerra) porque nuestro sino es adaptarnos para sobrevivir y no creo que debamos ser penalizados por ello si nuestros valores están claros y luchamos por ellos siempre que podemos.

      Un abrazo,
      amaia

      • architrad says :

        Amaia: ya sé que no has dado nombre, pero tampoco me hubiese importado nada ser nombrada. NI pecado ni pecador: hechos.

        Me hubiese encantado poder hacer algo juntas. Simplemente: a mí no me dijeron nada sobre sus tarifas, o no se atrevieron –igual la edad tiene algo que ver– a darme cifras, me pidieron las mías, y eso fue todo. Tampoco me dijeron cuánto les pedías tú, como es lógico por otro lado.

        Efectivamente: no debemos juzgar a nadie. Es cuestión de optar por la posición que cada uno, dadas sus circunstancias, elija y ser coherentes con la opción elegida. Si hay algo que los años te enseñan, es precisamente a no juzgar: no podría yo tirar la primera piedra, soy demasiado consciente de los errores cometidos, porque empecé siendo arquitecta con experiencia pero muy mala traductora y haciendo ofertas que ahora no repetiría ni loca.
        Un abrazo y buen fin de semana.
        Mercedes

      • proTECT project says :

        Hola Mercedes:

        En ese aspecto fueron muy profesionales, no me hablaron de tus tarifas, pero en ese aspecto apreté y me mostré empática a partes iguales para que me dijeran por qué no nos daban el trabajo y qué cifra habían estado manejando ellas para nuestros servicios😉. No sé si la edad tendrá algo que ver, ¡ni me lo había planteado!🙂.

        Con respecto al resto, yo he usado antes la misma frase que tú, ¡qué tire la primera piedra quien esté exento de culpa! Eso no significa que no podamos aprender de nuestros errores, pasados o futuros, y que no tengamos claro qué es lo mejor para nosotros y para el colectivo ¿verdad?

        Un abrazo,
        amaia

  4. Arturo Durán (@TraductorF1A3TV) says :

    Buenas tardes, Amaia.

    No por conocer bien lo que cuentas dejo de indignarme.

    Lo que de verdad me preocupa es que se siga creyendo que es posible que los profesionales “se unan” para luchar por lo que es justo.

    Eso es imposible por definición.

    Nunca va a existir una profesión en la que el 100% de profesionales -ni el 90, ni probablemente el 80 o incluso porcentanjes menores- piensen, sientan y actúen de la misma forma.

    ¿Por qué? Porque no todos pagamos la misma hipoteca, ni tenemos la misma familia, gustos, tren de vida, aficiones, solvencia, liquidez o deudas.

    Mientras haya quien no se pueda permitir rechazar trabajos -por mil razones distintas-, habrá quien se rebajará y aceptará tarifas más bajas.

    La obligación de otros muchos -me incluyo- será buscar, conseguir y retener clientes a tarifas “dignas” -que no es un término absoluto-; clientes que cuenten con nosotros por calidad, por entrega, por especialización, etc, y que no dediquen el 100% de cada llamada a ir a por el último céntimo de “ahorro”.

    Cliente que sólo va a precio = lealtad cero.

    Un abrazo,

    Arturo

    • amaia gómez goikoetxea says :

      Arturo, ¿te indignas por que se sigan dando situaciones como las que he ilustrado o porque los profesionales creamos que podemos tener una única voz en este tema?😉
      Yo, como tú, entiendo perfectamente que un colectivo profesional está constituido por individuos y, como suele decirse, para gustos los colores. Es evidente que no todos opinaremos igual y, al margen de las distintas éticas, creo que hay que sentir un enorme respecto por aquellas personas que tratan de salir adelante de la forma más digna posible en unas circunstancias muy poco favorables, así que no pretendo ser yo quien tire la primera piedra. Si hay algo que siempre me ha preocupado es que no se entiendan mis palabras en su contexto, que no se relativicen, porque no soy yo persona de afirmaciones ex cathedra. Con mis palabras lo que pretendía era alentar precisamente lo que apuntas, que aquellos que puedan o todos nosotros, cuando las circunstancias nos sean favorables, pongamos de nuestra parte para dejar claro qué es un trabajo bien hecho y cuánto cuesta.

      Un abrazo,
      amaia

  5. Anabel Merchán (@AI_Merchan) says :

    Amaia, lo que cuenta me resulta demasiado familiar, y me temo que aparecerán más comentaristas con exactamente las mismas historias. En los últimos dos meses me he visto obligada a rechazar encargos de agencias bien conocidas internacionalmente que, al recibir mi presupuesto, me llegaron a contestar diciendo que ellos tenían un presupuesto ¡¡¡de 0,03€/palabra!!! Increíble pero cierto.
    Un saludo y gracias por hablar de este tema.

    • amaia gómez goikoetxea says :

      Anabel, como le decía a Laura, me sorprende que este sea un tema tan manido y, sin embargo, genere tanto interés. Está claro que debemos cambiar las cosas para que todo el mundo se sienta más cómodo con su situación en relación a él.
      Entiendo que los 0,03€/palabra era una tarifa que se ofrecía por un trabajo de traducción ¿técnica?😦 También sé que en estos momentos hay muchas familias que no tienen muchas posibilidades de elegir pero si aceptamos trabajar por ese precio será muy difícil que nos ofrezcan nuevos trabajos por otro superior y todos sabemos que, por muy duro que trabajemos, a ese precio no podemos llevar el pan a la mesa y cumplir con nuestras obligaciones fiscales como microempresas que somos la mayor parte de nosotros, por no hablar de la calidad del trabajo que podamos producir en esas condiciones. Creo que el Gobierno se confunde al no dejar establecer unos mínimos, debería usar un programa como CalPro😉, que tenga en cuenta todas las implicaciones de trabajar como traductor autónomo (IVA, IRPF, gasto de internet, ordenador, electricidad, etc. y a partir de esos mínimos establezca la libre competencia. Aunque la tendencia pueda cambiar, precisamente nuestro sector no es uno de esos en los que se pueda implantar la existencia de monopolios con mayor facilidad, que al fin y al cabo es lo que pretende el libre mercado…

      Saludos,
      amaia

  6. Teresa Gutiérrez says :

    Hola Amaia,

    Totalmente de acuerdo con tu postura.

    Creo que es absolutamente necesario que los traductores técnicos y especializados, al igual que los traductores en general, luchemos por unas tarifas dignas.

    Creo que el hecho de que ciertos profesionales y agencias tiren los precios hace un flaco favor al sector. Por desgracia numerosos clientes no otorgan un justo valor a la traducción, como sabemos, y el poner las tarifas por los suelos, no sólo es pan para hoy (migajas, más bien) y hambre para mañana, sino que no contribuye a poner de relieve el auténtico valor de una buena traducción. Y creo que en este sentido, aún queda mucha labor de “evangelización” que hacer por parte del colectivo de traductores.

    Es verdad que la situación de crisis está afectando a todos los sectores en el mismo sentido, pero en mi opinión debemos mantenernos firmes, aportar toda la información posible sobre el proceso de ofrecer una traducción de calidad, y mostrar nuestro talento de manera transparente, de modo que el cliente comprenda esa realidad.
    Es verdad que parece una utopía en el momento en el que estamos y con la situación que padecemos, pero es por lo que tenemos que luchar si queremos que las cosas cambien.

    En mi caso particular, recientemente me llegó un trabajo de rebote, porque a un cliente le habían entregado una traducción penosa de un documento, con la que el equipo técnico era incapaz de trabajar. Al parecer un tiempo después volvieron a cometer el error de encargar la traducción “barata” al mismo suministrador, con idéntico resultado. Parece que al final se están dando cuenta de que “lo barato es caro”, y que merece la pena gastar algo más de dinero en un trabajo de traducción bien hecho y no perder reputación, credibilidad y autoridad por despreciar la labor de traducción y regatear en su precio. Bienvenidos al club de la buena traducción.

    Tardará más o menos en verse el resultado, pero cuando algo importante está en juego, al final la realidad se hace obvia. Resistiremos.

    Un abrazo muy fuerte

    • amaia gómez goikoetxea says :

      Hola Teresa:

      La verdad es que lo que comentas es cierto para muchas otras profesiones, que también encuentran piedras en el camino dentro y fuera de casa pero, evidentemente, nosotros debemos centrarnos en el colectivo del que formamos parte y trabajar para que la colaboración entre nosotros sea la más adecuada deontológicamente hablando. Creo que empezando por ahí, el hecho de que los potenciales clientes cambien su perspectiva con respecto a nuestro servicio viene de la mano. Como bien dices, tarde o temprano acaban por aprender cual es el valor de un servicio de calidad😉

      Gracias por tu escrito y un abrazo para ti también🙂
      amaia

  7. Laura says :

    ¡Totalmente de acuerdo contigo, Amaia! No soy nadie para moralizar a los traductores que aceptan condiciones tan irrisorias con la excusa de la crisis. Hay que ser conscientes a nivel personal de las implicaciones que esto supone y actuar de forma coherente.

    Yo he perdido algún cliente por tener unas tarifas “demasiado altas” pero para traducir por amor al arte colaboro como voluntaria con proyectos que me llenan de otro modo y no materialmente.

    Un saludo y a dignificar la traducción,
    Laura

    • amaia gómez goikoetxea says :

      Laura, estoy asombrada de la acogida que ha tenido esta entrada, lleva poco más de cuatro horas publicada y ya va por las 382 visitas. Ojalá muchas personas compartan nuestra opinión, en ese caso estoy segura de que saldríamos adelante como colectivo🙂

      Un abrazo,
      amaia

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