Sobre los profesionales con doble titulación involucrados en libros de consulta especializados.

Por Amaia GÓMEZ.

Este año he tenido la satisfacción de poder comenzar a colaborar como docente con la empresa de formación para traductores AulaSIC, con la que en marzo finalicé la primera edición de un curso de Traducción Técnica de Arquitectura que se repetirá a partir del próximo mes de octubre (http://www.aulasic.org/esp/s_curso_traduccion_arquitectura_pral.html), y con la que probablemente
volveré a colaborar a partir de noviembre en algún otro curso de traducción técnica. Estos cursos, además de proporcionar cierto bagaje sobre el tema a los traductores que deseen iniciarse o llevan un tiempo tocando estas temáticas, tienen como uno de sus objetivos dotarles de una serie de recursos o fuentes fidedignas de documentación, de ahí que en el curso de arquitectura les hablara del Diccionario Temático de Arquitectura, Urbanismo y Construcción. No es porque yo lo diga pero este diccionario es una maravilla, como atestigua Alberto Yanes:

“Este diccionario reúne dos cualidades que no siempre se dan simultáneamente en las obras lexicográficas de carácter técnico. Por un lado, está elaborado desde una perspectiva filológica rigurosa y, por otro, es un trabajo desarrollado en el ámbito universitario, en contacto permanente con muchos de los profesionales más destacados de la arquitectura y el urbanismo actuales en España. Sus autoras, Carmen Menéndez Martínez e Isabel Salto‐Weis Azevedo, por su condición de profesoras, respectivamente, de Inglés para Arquitectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y de Lengua Inglesa Aplicada a la Construcción de la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica, ambas de la Universidad Politécnica de Madrid, se encuentran en la posición más idónea para emprender una empresa tan ambiciosa como ésta. En palabras de Sáinz de Oíza, autor del prólogo, “el que la tarea se aborde desde la propia disciplina universitaria [es] interesante porque, como tanto se ha expuesto, para traducir es necesario no sólo dominar las respectivas lenguas sino también dominar la materia de la que se habla”.
El diccionario está organizado en veinticinco campos temáticos. Cada uno de ellos se divide en grupos de palabras encabezados por un término principal. Los índices léxicos, español e inglés, permiten acceder desde un término determinado de una de las dos lenguas a su equivalente en la otra, o a otros términos vinculados con él. El léxico español corresponde al que se utiliza en España, mientras que el inglés recoge los términos usados en Gran Bretaña y Estados Unidos, con indicación de las diferencias gráficas y de vocabulario entre el inglés británico y el americano, así como de ciertos usos específicos de Escocia y Australia. La obra es completamente bilingüe, lo que permite su uso por parte de profesionales de la arquitectura y de la traducción tanto de habla inglesa como española. Las ilustraciones que acompañan al texto son un complemento muy útil para el manejo del diccionario.”

Punto y Coma, Boletín de los traductores españoles de las instituciones de la Unión Europea. Nº 17. Junio de 1993. ISSN 1830‐5415. http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/17/pyc178.htm [Fecha de consulta: 08.05.2013]

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Como podréis imaginar, la posibilidad de entrevistar a una de las autoras de este diccionario era una oportunidad que no podía dejar pasar, de ahí que hoy dediquemos esta entrada a Carmen Menéndez. Pero antes de nada os la presentaré formalmente:
Carmen-Oliva MenéndezCarmen‐Oliva Ménendez es profesora del Departamento de Lingüística Aplicada a la Ciencia y la Tecnología de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid. Es Doctora en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Madrid, Doctora en Lingüística General por la Universidad Autónoma de Madrid, Licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense y Master of Arts por la Universidad de Indiana. También es autora de varios diccionarios bilingües de Arquitectura y ensayos de Literatura Comparada, fruto de su formación y desarrollo profesional.

http://www.upm.es/institucional/UPM/CanalUPM/Noticias/b415ba169af2f210VgnVCM10000009c7648aRCRD. [Fecha de consulta: 08.05.2013]

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¿Carmen, cómo surgió tu participación en el proyecto de elaboración del Diccionario Temático de Arquitectura, Urbanismo y Construcción?
Al poco de iniciar mi trabajo como profesora de inglés técnico en la Escuela de Arquitectura de la UPM, eché en falta un buen glosario para mis clases con alumnos de arquitectura (eran tiempos anteriores a Internet). Decidí por ello realizarlo yo misma. La idea de hacerlo temático surgió por mi propia experiencia con el francés, mi primera lengua extranjera, que aprendí muy bien con métodos de selección de vocabulario en conjuntos semánticos; creo que es el mejor modo de ir incorporando las palabras de otro idioma, asociando los conceptos, junto con lecturas donde aparezca el uso de los términos en situaciones reales. Iba a ser sólo un glosario, pero mi interés por la terminología fue a más y el proyecto creció hasta convertirse en el TDAUC (siglas del título en inglés, que usamos para abreviar).

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¿Cuántas personas estuvisteis involucradas en su concepción y cuál era la labor de cada una?
Al plantearme llevar a cabo este proyecto le propuse participar a una colega también profesora de inglés en la UPM, en su caso en la entonces denominada Escuela de Aparejadores.
Teníamos en común la necesidad de un buen vocabulario bilingüe para nuestras clases, y compartíamos parte de la misma temática. Llevamos adelante el TDAUC como co‐autoras.

¿Durante cuánto tiempo se prolongó el proyecto y qué fases se distinguieron en él?
No fue continuado porque no recibimos apoyo hasta el final, cuando conseguimos financiación de la UPM para la publicación del libro ya acabado. Un proyecto de lingüistas en la UPM era entonces algo raro. Fue un arduo trabajo manual, a base de ganas y mucha dedicación personal, a lo largo de varios cursos. Organizamos el trabajo de campo en distintos capítulos, acomodando la temática—lo constructivo lo investigó y recopiló sobre todo Isabel, los capítulos de arte, elementos, urbanismo… los realicé yo.

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¿Con qué tipo de dificultades se encuentran los profesionales en la ejecución de un proyecto de esta índole?
En nuestro caso lo más complicado fue la incomprensión de un proyecto de este tipo en una universidad politécnica; era como remar contra corriente. Por el lado positivo, contamos con medios de calidad, como tener a mano los fondos de las bibliotecas de arquitectura, y (aunque no fuera siempre fácil captar su atención) el acceso a profesionales del ramo en las propias escuelas… Por aquellos años los profesores de lingüística no teníamos ordenador ni casi presupuesto de la universidad; con lo que queda dicho todo. En mi opinión, los profesionales de hoy tienen más complicado separar la paja del grano, por la abundancia de material de fácil acceso por la disponibilidad de la informática—con muchos glosarios o vocabularios con términos no siempre correctos, y bastantes traducciones apresuradas.

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¿Cómo profesional cualificada en ambas disciplinas, lingüística y técnica, cuáles fueron los principales retos a los que te enfrentaste durante el trabajo?
Un reto especial fue qué hacer con términos inexistentes en la lengua receptora por no darse los mismos métodos constructivos, aunque a veces pude rastrear usos y vocablos hasta el norte peninsular (donde se encuentran algunos modos constructivos tradicionales similares al norte europeo). Me propuse sobre todo mantener el rigor de las equivalencias semánticas en los términos de las dos lenguas, descartando y corrigiendo falsas equivalencias establecidas, repetidas de manual en manual; por ejemplo shingle, término que denota un elemento común en la Europa húmeda y se traduce mal por ripia, por ser prácticamente desconocido en territorio peninsular, (a excepción de algún vestigio en las montañas asturianas). La búsqueda nos llevó en ocasiones al español de América, en este caso a Méjico, donde hallamos la palabra “tejamanil”.

Busqué además que la terminología fuera real, es decir, el vocabulario de los usuarios, no unos términos perfectos lingüísticamente pero falsos por ser obsoletos. Tratamos de aunar rigor terminológico y sentido práctico—incorporando también al corpus algunos términos de uso incipiente entonces, como loft o plaza, que no estaban apenas en los diccionarios monolingües en inglés y hoy incluso se han asimilado como anglicismos en español.

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¿Es habitual encadenar la participación en la elaboración de un diccionario con la participación en el siguiente o suelen constituir experiencias aisladas? En tu caso en particular has trabajado en varios diccionarios, ¿existe alguna relación entre los distintos proyectos?
Se cuenta ya con un bagaje sabiendo cómo operar, y ello te permite ir más deprisa. Pero depende del tipo de diccionario que sea. En mi caso surgió enseguida la oportunidad de realizar el Diccionario de la Empresa Inmobiliaria / Dictionary of Real Estate Business, para un Máster de la Escuela de Arquitectura, y este segundo trabajo lo pude concluir en unos pocos meses.
Otra consecuencia importante de mi labor en el TDAUC fue que me vinculó con el proyecto internacional para el Art & Architecture Thesaurus de la Fundación Jean Paul Getty, y formé parte durante unos años del International Terminology Working Group para el área del español. Han seguido luego otros diccionarios bilingües de mayor especialización técnica y temática más focalizada. Todos relativos a la arquitectura.

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¿Cuál es el aprendizaje que guardas de esas experiencias?
Entender en profundidad el significado de las palabras técnicas en las dos lenguas, español e inglés, lo que es muy valioso para mis clases de English for Architects, que ahora imparto en un contexto CLIL—es decir, incorporando unidades de arquitectura histórica y tradicional al temario del curso.

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Si algún lector estuviera interesado en participar en un proyecto de esas características, ¿qué pasos debería seguir y qué recomendaciones le darías?
Recomendaría organizar muy bien el campo de trabajo delimitando fronteras, y poner por delante la autenticidad. Como especialistas en terminología dejamos un testimonio fundamentado de cómo se expresan los conceptos o cómo denominan las artes del oficio los profesionales en los dos ámbitos lingüísticos de nuestro trabajo, para ayuda y uso luego de esos mismos profesionales y de los traductores; pero debemos cuidarnos de no inmiscuirnos en tanto que expertos.

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Eso es todo Carmen, millones de gracias por tus respuestas. Estoy segura de que interesaran a muchos de nosotros en ambos colectivos.

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iniciativa en pro del acercamiento entre técnicos y traductores especializados y en busca de la calidad técnica y lingüística óptimas de la documentación que generan. Si quieres colaborar, puntual o habitualmente, ponte en contacto con nosotros en proTECTproject@ymail.com

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