De la ingeniería a la traducción técnica a través del periodismo.

Por Sergio LORENZI.

Me propone Amaia que reflexione acerca del trabajo del traductor técnico y creo que para ello lo mejor es relacionarlo con mi carrera profesional.

Tras finalizar mis estudios de Ingeniería Técnica Industrial (especialidad Electrónica Industrial), lo cierto es que no me veía a mí mismo diseñando circuitos electrónicos. Mi elección por esta carrera se había basado tanto en un genuino interés por la tecnología como por las excelentes perspectivas profesionales que ofrecía el hecho de ser ingeniero; a principios de los 90, ser ingeniero era casi una garantía de un puesto de trabajo inmediato.

Una editorial de revistas para profesionales me ofreció la posibilidad de unirme a la redacción de un semanario dirigido al sector de la Electrónica, la Informática, las Telecomunicaciones y la Automatización Industrial. Me pareció una solución ideal ya que permitía no solo seguir ligado al mundo tecnológico, sino estar siempre a la vanguardia de sus novedades. Además tendría que escribir, algo que me atraía mucho, y profundizar en el conocimiento del idioma inglés, que es el que dominaba y sigue dominando en ámbito de la Electrónica y sus aplicaciones.

Mi interés en los idiomas no era nuevo y se mantiene muy vivo ya que en la actualidad estudio alemán en la Escuela Oficial de Idiomas. Por aquel entonces ya tenía un nivel más que aceptable de inglés y francés, además del italiano por el origen de mi familia paterna. Mi ocupación profesional, junto con diversos cursos, me ayudó a perfeccionar mi conocimiento del inglés, especialmente la terminología técnica. La editorial pertenecía a una compañía francesa y ello también me ayudó a avanzar en el aprendizaje de este idioma.

El acceso a información de primer nivel aportada por las principales empresas y organizaciones de todo el mundo era una forma óptima de estar al corriente de las novedades y tendencias. La asistencia a conferencias de prensa y congresos en países como Alemania, Reino Unido, Francia, EE.UU. y China amplió mis perspectivas, como profesional y como persona. Y redactar y revisar textos que posteriormente iban a leer profesionales expertos me exigió un elevado nivel de rigurosidad, primero como redactor y luego como director de dos publicaciones.

Dado que el contacto con empresas extranjeras era constante, detecté que algunas de ellas necesitaban traductores para hacer llegar información sobre sus productos y servicios a posibles clientes en España. De esta necesidad surgió mi iniciativa de trabajar como traductor técnico, en una primera fase en paralelo a mi ocupación como periodista y ya desde 2011 a plena dedicación.

Al convertirme en un traductor técnico puro – si bien también soy redactor de contenidos para empresas – creo haber cerrado un círculo compuesto por los tres ámbitos de conocimiento que considero exigibles a todo profesional de la traducción técnica:

1) Lingüístico: idiomas de origen y destino.

2) Comunicativo: capacidad de redacción.

3) Técnico-semántico: contenido y terminología especializada.

Diversos factores hacen que exista un auge de la demanda de traducciones técnicas, pero cuando un traductor “de carrera” afronta una traducción técnica, creo que le debe ser muy difícil alcanzar un elevado nivel de calidad de su traducción. ¿Cómo estar familiarizado, por ejemplo, con el ámbito de la química sin haber estudiado química a nivel universitario? En su caso el camino a recorrer será el inverso al que he seguido yo.

Todos los traductores técnicos somos (o deberíamos ser) expertos en una serie de campos. A mí no se me ocurriría traducir, por ejemplo, los pasos que se siguieron en una intervención quirúrgica, porque mis conocimientos de medicina son muy limitados. En cambio me siento a mis anchas dentro del mundo de la electrónica, la informática, las telecomunicaciones y la automatización industrial.

Una buena base es, por tanto, fundamental. Como también lo es la continua actualización de los conocimientos, tanto del idioma o idiomas como del contexto técnico. Para ello existen, junto con los métodos tradicionales (cursos presenciales, conferencias, bibliografía), todo lo que nos ofrece Internet. Los recursos a través de la Web son innumerables, aunque también es preciso ser selectivo y exigente. Además de tales recursos, o en paralelo a ellos, iniciativas como proTECT project son enormemente valiosas porque nos ayudan a los traductores técnicos a reconocernos como colectivo profesional, así como a compartir nuestras experiencias y conocimientos.

 

foto Sergio Lorenzi (1)Sergio Lorenzi es Ingeniero Técnico Industrial por la Universitat Politècnica de Catalunya. Ha trabajado como redactor y director de las revistas Actualidad Electrónica, Mundo Electrónico y Productrónica. También ha sido Project Manager en una agencia de comunicación internacional. Actualmente desarrolla su actividad como traductor técnico freelance, especializado en electrónica, informática, telecomunicaciones y automatización industrial. Sus combinaciones lingüísticas son del inglés, el francés y el italiano al castellano y el catalán.

About proTECT project

iniciativa en pro del acercamiento entre técnicos y traductores especializados y en busca de la calidad técnica y lingüística óptimas de la documentación que generan. Si quieres colaborar, puntual o habitualmente, ponte en contacto con nosotros en proTECTproject@ymail.com

2 responses to “De la ingeniería a la traducción técnica a través del periodismo.”

  1. Geraldo Capillo says :

    Muy Buen Blog !
    Los invito a visitar mi blog !
    http://geraldocapillo.blogspot.com/
    Gracias !

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