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Mercado libre vs. libertad de expresión.

Por Amaia GÓMEZ.

 

La semana pasada se publicaba en la lista de distribución de una importante asociación de traductores profesionales una oferta de empleo para traductores técnicos autónomos al español desde diversas lenguas, o más bien debería decir, una colega de profesión publicó dicha oferta sin muchos más datos de los que ahora mismo facilito. Como no tengo ni idea de si ella sabe más de leyes que yo, me guardaré las espaldas no dando datos más concretos, como hizo ella en el correo electrónico que envió a la lista (de ahí el título de esta entrada)… o quizá, sencillamente, le daba vergüenza hacernos partícipes a todos los miembros de la asociación de la contrapartida que podía ofrecernos por nuestro trabajo.

Para que os hagáis una idea, ofrecía un precio unitario para traducción inferior al que yo cobraría por revisión, un precio que me obligaría a hacer doble jornada (es decir, 16h) TODOS los laborables del mes, o bien, entregar unos textos con una calidad, cuando menos, cuestionable, para poder cobrar un sueldo mileurista (este cálculo está hecho sobre la base de la producción diaria aconsejada por otra asociación profesional de traductores y mi propia experiencia). A cambio, nosotros, los traductores, debíamos contar con la especialización técnica, trabajar desde un mínimo de tres lenguas extranjeras de partida, estar dados de alta como operadores  intracomunitarios y estar dispuestos a cobrar esos cacahuetes a 60 días.

Con respecto a dicha oferta me rondan dos cuestiones:

1.- Dicha colega, en su correo, al no dar más datos no incurrió, técnicamente, en una falta contra el código deontológico de la asociación, que explicita que debemos procurar defender unas condiciones de trabajo dignas para la profesión, ¿o sí? Ciertamente, las condiciones de trabajo nos llegaron de manera individualizada en un nuevo correo electrónico y ya con el nombre de la empresa (¡cómo no! de productos informáticos) a las personas que manifestamos interés por la oferta (y me consta que fuimos muchos por el revuelo que este suceso ha generado en las RR. SS.). También me consta, por los comentarios de una persona que ha estado vinculada muchos años a la presidencia de otra asociación profesional de traductores, que la junta probablemente tendría dificultades en llegar a un consenso sobre las medidas disciplinarias a tomar frente a esta colega… pero ¿le exime todo esto de culpa? Que estas condiciones de trabajo existen, desgraciadamente, es algo que no nos sorprende a nadie a estas alturas de la película, ¡¿pero que se publique una oferta así en la lista de distribución de una asociación profesional?! Lo dicho, no existe la suficiente vergüenza en el mundo.

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2.- La segunda cuestión, evidentemente, tiene que ver directamente con las condiciones de la oferta, gran oferta pues me promete una relación laboral a largo plazo, ya que, por parte de la empresa, ¡no me va a faltar el trabajo! Eso es lo que deben decir a todos los adultos y niños que trabajan en condiciones de esclavitud en países que desde aquí consideramos el tercer mundo sin ser conscientes de que, aceptando estas ofertas, nosotros mismos estamos reproduciendo esas relaciones laborales en este, ¿el primer mundo?

Hoy mismo, dicha colega ha dado por concluida la búsqueda de traductores. Me pregunto cuántas personas se habrán dejado engañar para trabajar en esas condiciones esclavistas, o lo que es peor, cuántas personas habrán considerado esta oferta una bendición del cielo porque les asegura unos ingresos de los que ahora carecen. Como comprenderéis, me repatea los higadillos no contar con la suficiente libertad de expresión en este país ¿democrático? (monárquico sí, pero democrático está por probar) para hacer público el nombre de la empresa sin que esta me demande o las condiciones de la oferta sin que me metan un puro por violar la ley de libre mercado.

Hacía mucho tiempo que no se publicaban entradas en este blog y debéis culparme a mí de ello por la falta de tiempo para realizar y/o gestionar este trabajo, pero cuando cosas así suceden, una saca el tiempo de debajo de las piedras, la ira mueve montañas 😉

Corto y cierro.

¿Qué cobra un traductor especializado español realmente?

Por Amaia Gómez.

Un poco al hilo de una entrada bastante reciente, la del 15 de abril de este año sobre el estado actual de la traducción técnica (http://wp.me/p1CP3Z-8e) y otra que escribí hace ya algún tiempo, la del 21 de junio de 2012 a propósito de las tarifas (http://wp.me/p1CP3Z-1U ), y porque este tema siempre está de actualidad: recordemos una de las intervenciones de la primera convocatoria de un exitoso evento de emprendeduría en traducción que tuvo lugar en la capital del estado el pasado mes de mayo (http://t.co/AkjnewZ9Ty), o el reciente recordatorio de la junta de una asociación de traductores a los miembros de su lista de distribución sobre la Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia (http://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2007-12946), por la cual no se permite hablar de tarifas ni siquiera en una lista de distribución ya que el Tribunal de Defensa de la Competencia podría considerarlo una infracción de dicha ley y podría sancionar a todos los suscriptores… dejadme que os cuente algo a nivel personal y, evidentemente, sin intención de establecer ningún parámetro, tan sólo para daros unos datos objetivos sobre varios episodios que me ha sucedido casualmente en menos de una semana y que, creo, ilustran bastante bien la situación real a la que nos enfrentamos desde muchos frentes, mal que le pese a mi siempre presente optimismo (como quedaba reflejado en la primera de las dos entradas que he mencionado anteriormente).

El pasado jueves 23 de mayo me contactó un viejo conocido para solicitarme una traducción técnica de cierta urgencia. Lo hacía como interlocutor de una institución pública de educación superior. Le envié un presupuesto (a mi entender modesto pero digno) y en él le concreté que incluía un plazo de cobro a 30 días pues dicha institución tiene una política de pagos a 90 días pese a la actual ley de Morosidad que establece que dichos plazos deben ser menores (http://www.axesor.es/BLOG/post/2013/02/05/Ley-de-Morosidad-nuevos-plazos-de-pago-para-2013.aspx). Lo había hecho porque ya sabemos cómo están las arcas públicas en la actualidad y llevo muchos meses con problemas en los plazos de cobro en casos como este. ¡¡¡Alarma!!! Me contestó que, desgraciadamente, dada la coyuntura actual se estaba aplicando una “política” de pagos a 100 días. Tal y como le informé a él, tuve que declinar el encargo porque he tenido la mala suerte de experimentar en carne propia que ni siquiera cumplan sus propias políticas y he tardado en cobrar algunas facturas más del doble del tiempo que este interlocutor me daba como tope. Él, intentando suavizar la situación, me ofreció aumentar mi precio por palabra para cubrir este contratiempo pero una lleva en la mochila la carga de muchos compañeros, en este caso técnicos, que se han pillado los dedos confiando en que la administración paga, tarde, pero siempre paga porque en los tiempos que corren ya no se puede confiar ni en Murphy, así que una servidora cada vez es más conservadora: menos riesgo, menos problemas.

La siguiente anécdota llegó un día después. El viernes 24 de mayo una agencia de traducción española se puso en contacto conmigo, por recomendación de otra traductora técnica de mi círculo, para que entre ambas nos encargáramos de una traducción técnica urgente que implicaba trabajar durante todo el fin de semana. Les envié mi tarifa (inferior a la que había propuesto a la institución pública de educación superior por tratarse de una agencia de traducción), y hasta mi CV, copia del DNI y acuerdo de confidencialidad firmado, tal era su grado de interés por mis servicios… para que a la vuelta de correo me contestaran que finalmente no nos asignaban el trabajo porque ellas sólo podían permitirse una tarifa de 0,05€/palabra. ¡Señores, no perdamos de vista que estamos hablando de traducción ESPECIALIZADA URGENTE EN DÍAS NO LABORABLES!

Y ya para terminar, os cuento el episodio del siguiente lunes, 27 de mayo. No penséis que en el extranjero está siempre la solución (probablemente algunos extranjeros piensan que en España nos morimos de hambre y nos agarraremos a un clavo ardiendo). Ese día otra agencia de traducción (aunque tiendo a pensar que realmente se trataba de un autónomo que subcontrata servicios de colegas, como hacemos muchos), en este caso anglosajona, se puso en contacto conmigo para que me encargara de una corrección técnica urgente. Nuevamente les pasé mis tarifas. Y una vez más mi interlocutor me respondió que no podían cerrar el trato conmigo porque no podían ofrecer más de 0,02€/palabra.

Así que ahí lo tenéis, hay trabajo para los traductores, de eso no me cabe la menor duda, pero que nos estamos volviendo todos aves de rapiña tampoco me caben muchas.

En nuestra casa lo estamos pasando mal económicamente. Como muchas otras familias llevamos muchos años (desde 2008) arrastrando una situación laboral y económica cada vez más deteriorada porque la situación general cada vez es menos halagüeña, al contrario de lo que debería ser, pero hasta que no nos muramos literalmente de hambre, como parecen pensar ya algunos extranjeros de los españolitos, yo seguiré intentando mantener mi dignidad como profesional y como persona y lucharé por unos honorarios justos, de la misma manera que me esfuerzo por ofrecer unos servicios si no óptimos, porque todos nos equivocamos a veces, sí con ese objetivo siempre en mente, intentando aprender de mis errores cada vez que se presentan. Yo os animo a que luchemos por los valores, sólo de esa manera podremos sacar adelante esta sociedad enferma que nos está engullendo.